Por Dardo Pereira (*)
No es un acertijo, ni siquiera una adivinanza, mucho menos un trabalenguas, es simplemente una reflexión muy fácil de develar. Ni una persona ni un país son seres o construcciones inmóviles, todo lo contrario, son totalmente dinámicos en un escenario biológico o político que cambia constantemente.
En esa dinámica uno no tiene otra alternativa que comparar y compararse. Al hacerlo como nación que somos, vamos a ser modestos, no vamos a buscar las naciones desarrolladas, están demasiado lejos, vamos a hacerlo con las que están aquí no más, al ladito nuestro, con Uruguay o con Chile, por ejemplo.
Desde lo más profundo de la historia se entiende a la política como la búsqueda del bien común, pero cuando analizamos la realidad nacional no queda otra alternativa que decir que la política argentina parece haber extraviado ese camino. La inmensa mayoría de la clase política, lamentablemente, surge de un mismo molde. Este raro y extraño fenómeno permite transformar en candidatos de avanzada y de la transformación a los que la sociedad en silencio prefiere olvidar.
Surge así una primera y gran incoherencia que se reitera sin solución de continuidad. Los temas que le interesan a los políticos, no son los temas que le interesan a la gente. Por eso uno concluye rápidamente, que si esto no cambia estaremos paralizados por largo tiempo.
El país que trabaja y va para adelante lo construyen los ciudadanos grises y honestos, alejados de la farándula y en un profundo silencio. Ya lo había advertido Ortega y Gasset con su proverbial “Argentinos a las cosas”, espectacular llamado a una clase dirigente aun con irrecuperable sordina.
Mientras el dramatismo de una política obscena y tilinga continué apoderándose del país y sus temas, el otro país, el sumergido, el de la exclusión y el de la pobreza, que todos dicen querer resolver pero que nadie al parecer lo puede hacer, seguirá emergiendo como un iceberg de colosales dimensiones, en donde lo mas complicado en resolver todavía permanece oculto.
Y acá van algunos ejemplos de esos que duelen, pero como las cosas se cambian únicamente transformando la realidad y no ocultándola, acá van algunos datos:
En una prueba de matemática que participaron 400.000 niños de 15 años, Argentina obtuvo el puesto 53 entre 56 naciones, detrás de todos los latinoamericanos que participaron: Chile, Brasil, México, Uruguay y Colombia. En otra prueba entre 200.000 alumnos de 16 países de A. L. salimos séptimos en matemática y octavos en letras. Hace diez años éramos segundos detrás de Cuba.
Pero aparte de malos resultados tenemos profundas inequidades entre nuestras provincias y aun dentro de las mismas regiones. En una prueba de matemática el 85 % de los alumnos de Formosa reprobó, mientras que únicamente el 17 % de los alumnos de establecimientos privados de Río Negro salio mal.
Otro ejemplo: mientras el 60 % de los alumnos del Chaco en matemática tienen bajos resultados, solamente el 5,7% de las escuelas privadas de Capital tuvieron ese resultado. Otra demostración de inequidad: el 75 % de los alumnos pobres no concluye el secundario, mientras que no lo hace solamente el 20% del cuartil de mayores ingresos.
Otra, la Ley 25864 estableció en el 2003 un ciclo obligatorio de 180 días de clase, a excepción de 3 provincias, todavía no se cumplió el mismo. Uruguay tiene obligatorio 185 días de clases al año. Chile 190, Brasil, México, Perú, Ecuador y Bolivia 200, Costa Rica 205, Corea 220. Nosotros ya dijimos: 180, que no se cumplen. En los últimos años 100.000 alumnos de la escuela estatal abandonaron la misma para pasar a la privada.
En cuanto a la extensión de la jornada, la legislación establece que para el 2010 el 30% de las escuelas tendrán jornada completa, hoy solamente el 5,4 % tiene doble escolaridad. En Chile el 90 % de los chicos tienen hoy doble escolaridad. Esto hará que cuando terminen su ciclo lectivo ¡Un alumno chileno tendrá tres años más de clases que uno argentino!
Y por ultimo el Viernes 14 de Agosto el Presidente del Uruguay Dr. Tabare Vázquez entrego la laptop número 300.000, correspondiente al Plan Ceibal de conectividad educativa en línea, instrumento que permitirá que ningún “botija” uruguayo sea un analfabeto informático.
Es por eso que como dijimos al comienzo cuanto más lejos de la educación estemos, más cerca del problema inseguridad estaremos. Ese extraordinario Presidente que tiene Brasil dijo “Un aula en vez de una celda”. Es por eso que humildemente proclamamos no habrá llegado la hora que se invierta en donde se tiene que invertir: en más y mejores colegios, en doble escolaridad, en pagar buenos sueldos a los maestros, en tecnología informática para las escuelas, etc.
No habrá llegado la hora de afirmar que ahora estamos cerca de la solución porque entendimos cual es el problema, y como entendimos cual es la solución, nos alejamos del mismo. Que así sea depende mucho de los gobiernos, pero también en gran medida de nosotros mismos.
(*)Dardo Pereira, presidente de la Sociedad Odontológica de La Plata
No es un acertijo, ni siquiera una adivinanza, mucho menos un trabalenguas, es simplemente una reflexión muy fácil de develar. Ni una persona ni un país son seres o construcciones inmóviles, todo lo contrario, son totalmente dinámicos en un escenario biológico o político que cambia constantemente.
En esa dinámica uno no tiene otra alternativa que comparar y compararse. Al hacerlo como nación que somos, vamos a ser modestos, no vamos a buscar las naciones desarrolladas, están demasiado lejos, vamos a hacerlo con las que están aquí no más, al ladito nuestro, con Uruguay o con Chile, por ejemplo.
Desde lo más profundo de la historia se entiende a la política como la búsqueda del bien común, pero cuando analizamos la realidad nacional no queda otra alternativa que decir que la política argentina parece haber extraviado ese camino. La inmensa mayoría de la clase política, lamentablemente, surge de un mismo molde. Este raro y extraño fenómeno permite transformar en candidatos de avanzada y de la transformación a los que la sociedad en silencio prefiere olvidar.
Surge así una primera y gran incoherencia que se reitera sin solución de continuidad. Los temas que le interesan a los políticos, no son los temas que le interesan a la gente. Por eso uno concluye rápidamente, que si esto no cambia estaremos paralizados por largo tiempo.
El país que trabaja y va para adelante lo construyen los ciudadanos grises y honestos, alejados de la farándula y en un profundo silencio. Ya lo había advertido Ortega y Gasset con su proverbial “Argentinos a las cosas”, espectacular llamado a una clase dirigente aun con irrecuperable sordina.
Mientras el dramatismo de una política obscena y tilinga continué apoderándose del país y sus temas, el otro país, el sumergido, el de la exclusión y el de la pobreza, que todos dicen querer resolver pero que nadie al parecer lo puede hacer, seguirá emergiendo como un iceberg de colosales dimensiones, en donde lo mas complicado en resolver todavía permanece oculto.
Y acá van algunos ejemplos de esos que duelen, pero como las cosas se cambian únicamente transformando la realidad y no ocultándola, acá van algunos datos:
En una prueba de matemática que participaron 400.000 niños de 15 años, Argentina obtuvo el puesto 53 entre 56 naciones, detrás de todos los latinoamericanos que participaron: Chile, Brasil, México, Uruguay y Colombia. En otra prueba entre 200.000 alumnos de 16 países de A. L. salimos séptimos en matemática y octavos en letras. Hace diez años éramos segundos detrás de Cuba.
Pero aparte de malos resultados tenemos profundas inequidades entre nuestras provincias y aun dentro de las mismas regiones. En una prueba de matemática el 85 % de los alumnos de Formosa reprobó, mientras que únicamente el 17 % de los alumnos de establecimientos privados de Río Negro salio mal.
Otro ejemplo: mientras el 60 % de los alumnos del Chaco en matemática tienen bajos resultados, solamente el 5,7% de las escuelas privadas de Capital tuvieron ese resultado. Otra demostración de inequidad: el 75 % de los alumnos pobres no concluye el secundario, mientras que no lo hace solamente el 20% del cuartil de mayores ingresos.
Otra, la Ley 25864 estableció en el 2003 un ciclo obligatorio de 180 días de clase, a excepción de 3 provincias, todavía no se cumplió el mismo. Uruguay tiene obligatorio 185 días de clases al año. Chile 190, Brasil, México, Perú, Ecuador y Bolivia 200, Costa Rica 205, Corea 220. Nosotros ya dijimos: 180, que no se cumplen. En los últimos años 100.000 alumnos de la escuela estatal abandonaron la misma para pasar a la privada.
En cuanto a la extensión de la jornada, la legislación establece que para el 2010 el 30% de las escuelas tendrán jornada completa, hoy solamente el 5,4 % tiene doble escolaridad. En Chile el 90 % de los chicos tienen hoy doble escolaridad. Esto hará que cuando terminen su ciclo lectivo ¡Un alumno chileno tendrá tres años más de clases que uno argentino!
Y por ultimo el Viernes 14 de Agosto el Presidente del Uruguay Dr. Tabare Vázquez entrego la laptop número 300.000, correspondiente al Plan Ceibal de conectividad educativa en línea, instrumento que permitirá que ningún “botija” uruguayo sea un analfabeto informático.
Es por eso que como dijimos al comienzo cuanto más lejos de la educación estemos, más cerca del problema inseguridad estaremos. Ese extraordinario Presidente que tiene Brasil dijo “Un aula en vez de una celda”. Es por eso que humildemente proclamamos no habrá llegado la hora que se invierta en donde se tiene que invertir: en más y mejores colegios, en doble escolaridad, en pagar buenos sueldos a los maestros, en tecnología informática para las escuelas, etc.
No habrá llegado la hora de afirmar que ahora estamos cerca de la solución porque entendimos cual es el problema, y como entendimos cual es la solución, nos alejamos del mismo. Que así sea depende mucho de los gobiernos, pero también en gran medida de nosotros mismos.
(*)Dardo Pereira, presidente de la Sociedad Odontológica de La Plata
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